Queridos lectores:
Una vez más estamos aquí con vosotros para contaros nuestras aventuras y que nos acompañeis en nuestro viaje. Esta vez viajamos a Praga una maravillosa ciudad en Europa central, llena de color, luz y vida. Famosa por sus innumerables monumentos que hemos visitado.
¡Acompañadnos en nuestro viaje!

Según nos bajamos del avión un amable chófer del Santini Residence Hotel de Praga, para llevarnos al hotel, donde nos esperaba una suite con flores, champán y el mejor de los vinos. La habitación con techos pintados y grandes cortinones era acogedora y cálida.
Después de deshacer las maletas y descansar del viaje, bajamos a la meeting room a leer el periódico y elegimos un sitio para ir a cenar. Fuimos al restaurante Bellevue y después de una magnífica cena regresamos al hotel dando un paseo por las calles iluminadas por la luz de la luna y los pequeños faroles que alumbran a los habitantes de esta singular ciudad.
A la mañana siguiente recibimos una amable llamada de recepción que nos indicó la hora que era para despertarnos, después de acicalarnos un poco en el majestuoso baño bajamos por las escaleras de altos techos pintados a mano con motivos florales a la sala del desayuno. Cuando entramos nos vimos rodeadas por el esplendor de un desayuno checo con una extensa variedad de inmensas cantidades de manjares inigualables, cocinados con cariño por las expertas manos del servicio de cocinas de este palacio.
Nos dispusimos a salir para visitar una ciudad que nos esperaba impaciente de mostrarnos todos sus secretos y esplendores.
Nos dirigimos a la Plaza de la República donde comenzamos nuestro gran tour. Mientras nos damos un bonito paseo por la ciudad vieja y observamos el esplendoroso y archiconocido reloj astronómico. A continuación visitamos el misterioso y espeluznante gueto judío cuyas sinagogas han sobrevivido a tiempos realmente difíciles y duros. Para ver la ciudad desde una perspectiva diferente cogemos una barca y recorremos los serpenteantes riachuelos que atraviesan la ciudad.
Al llegar la hora de la comida vamos a una zona de restaurantes donde sirven unos típicos platos del país realmente exquisitos. Tras una saciante comida atravesamos el famoso puente de Carlos y visitamos los barrios de Mala Strana y el Hradcany (Barrio del Castillo). Finalmente nos acercamos a la catedral de San Vito y los jardines reales. Tras un inolvidable y apasionante día nos dirigimos a la estación de autobuses para realizar nuestro siguiente viaje. Os esperamos.
Alicia y Sofía.


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