



Queridos bloggeros:
Sé que ya nos hemos despedido varias veces, pero hemos de contaros nuestra última aventura. El otro día estábamos paseando por Bilbao Sofía y yo y nos cruzamos con un hombre que nos dijo que había leído nuestro blog y nos invitó a su casita en plena montaña suiza.
¡Como nos íbamos a negar! Como sabreís nosotras nunca rechazamos ninguna invitación y mucho menos si es un viaje que podamos después contaros en nuestro blog.
Después de preparar las maletas nos dirigimos al aeropuerto de La Paloma y cogimos el primer vuelo a Suiza, desde el aeropuerto cogimos un autobús a la casita de nuestro nuevo amigo en el norte del país, una zona característica por sus montañas y verdes prados.
Aquí conocimos la cultura de los suizos y su forma de vivir, son gente muy tranquila y amable. Siempre tienen una sonrisa en la cara y son realmente generosos y abiertos, siempre dispuestos a ayudarnos cuando nos encontrábamos en alguna situación difícil.
Visitamos muchos pueblecitos realmente acogedores y comimos la comida típica, fonfue de queso, una mezcle de quesos, vino blanco, kirsch y un poco de ajo, y la raclette, queso fundido con patatas fritas. ¡Una auténtica delicia! Pero sobre todo el chocolate suizo, con un sabor increible e inigualable.


Después de un día de montañerismo regresamos a Berna, y paseamos por la parte antigua de la ciudad, visitamos el Palacio Federal, el Parque Gurten... ¡Acabamos agotadas!
Fué un viaje realmente apasionante y agradecemos de todo corazón a nuestro amigo la oportunidad que nos dio de conocer su fantástico país que recomendamos a todo el mundo.
Un saludo,
Sofía y Alicia
